Figurilla con cinta y filigrana
Las Monjas Clarisas, la primera orden religiosa femenina en Chile, desarrollaron entre el siglo XVI y finales del XIX una tradición cerámica única. Piezas en miniatura de arcilla policromada que reproducían teteras, mates y vasijas con un colorido característico y aroma a flores. Sus figuras gozaron de gran fama en América y Europa, y eran regaladas a benefactores del convento, autoridades eclesiásticas y civiles.
Con el tiempo, sin embargo, su fabricación disminuyó hasta desaparecer tras la muerte de la última religiosa que conocía la técnica, en 1898. Y con ella murió también el secreto de su perfume.
¿Conoces algún saber o técnica que haya desaparecido con la persona que lo sabía? ¿Te imaginas cómo podría oler una cerámica fabricada hace más de cien años?
ResponderAún no hay historias compartidas. Sé la primera persona en comentar.