Refugiados españoles

La imagen es panorámica y en blanco y negro, y muestra una multitud de personas desembarca desde un gran barco de vapor atracado en el puerto. En primer plano, decenas de figuras descienden por una pasarela inclinada que va del barco al muelle. Hay hombres con abrigos y sombreros, mujeres con bultos, niños. El muelle está lleno de gente que espera y recibe. El casco del barco ocupa gran parte del fondo de la imagen. Se percibe movimiento y aglomeración.

Aunque el Winnipeg, un viejo barco carguero francés, no llevaba normalmente a más de veinte personas, fue adaptado de urgencia para transportar a más de 2.200 republicanos españoles que huían de la guerra civil.

Gestionado por Pablo Neruda y el gobierno de Chile, hombres y mujeres, ancianos y niños cruzaron el océano sin saber bien que les esperaba. Atracaron en Valparaíso trayendo solo aquello que podían cargar, y en muchos casos, dejando atrás para siempre una casa y una familia; un dialecto; una vida entera.

¿Has tenido que dejar algo atrás para empezar de nuevo en otro lugar? ¿Qué objeto llevarías contigo si tuvieras que partir sin avisar?

Responder
  1. Ernesto Suárez

    No llegue en barco pero llegué escapando de una realidad adversa y difícil de mi Venezuela querida y Chile me recibió con cariño. Siempre me he sentido parte de este país. Al llegar muchos chilenos me dijeron: estamos dando la mano de vuelta con ustedes. Venezuela también recibió muchos barcos con inmigrantes europeos y Latinoamericanos por guerras y dictaduras de las que escapaban, abrió sus puertas al mundo y allá fueron integrados a la sociedad. Mi mejor amigo un hijo de árabes, me formé con colombianos. Esta foto recuerda la movilidad humana y que debemos organizarnos para ayudar porque siempre nos tocan momentos difíciles a los pueblos del mundo, pero la solidaridad lo cambia todo

  2. Ernesto Suárez

    Cuando me fuí de Venezuela tuve que meter mi vida en 2 maletas, lo más importante era traerme mis títulos profesionales, cursos y documentos apostillados, que en aquellas condiciones me costaron tanto obtener. Dejé atrás fotos, libros, mis plantas, condimentos, mi caldero favorito y así un sin fin de «corotos» como le decimos allá. En ese momento había que priorizar lo que tenía que empacar, muy compleja hacer la selección de que llevar y que dejar

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