Caja de galletas
Contenedor de forma circular con tapa y recipiente que juntos forman una caja metálica para galletas. Tiene un fondo de color azul marino, en la cubierta se muestra una casa de campo con techo de paja, delante de ella hay dispuesta una tinaja, la casa cuenta con una reja y en frente hay un árbol y detrás de la casa otro árbol completa la escena. A la izquierda de la caja hay una niña de pie que viste blusa y falda y está girada hacia el centro de la composición. Al centro debajo de la casa está escrito la palabra "GALLETAS" y debajo se observa una cinta con el logotipo que contiene el nombre de la marca "Mc Kay". Debajo aparece u niño de perfil que está izando cuatro cordones de color plateado que serpentean hacia arriba entrecruzándose y mostrando 23 rombos de colores blanco, amarillo y anaranjado que representan volantines. Finalmente a la derecha y abajo de la imagen, aparecen otros dos niños jugando.
Desde 1892, las galletas McKay fueron parte de la once o el té de generaciones de chilenos. Latas como esta, de distintas formas, colores y diseños, se disfrutaban en familia como un antojo dulce. Cada contenedor era también un pequeño espejo de su época: sus ilustraciones, tipografías y colores cambiaban con los años, siguiendo las modas de la publicidad nacional.
Una vez vacías, muchas de estas latas encontraron una segunda vida en manos de abuelas, madres e hijas que las convirtieron en costureros, joyeros o cajas de recuerdos, guardadas en los cajones y alacenas de cientos de hogares chilenos.
¿Qué guarda tu familia en una lata de galletas? ¿Cuál de las galletas que venían en estas latas era tu favorita?
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Me encanta esta caja de Galletas, me recuerda las que tenía mi abuela
Las galletas McKay me evocan a la cotidianidad y al apego de conservación de objetos de la niñez. En la cotidianidad recuerdo a mi abuela que almacenaba galletas e implementos de costura. De apego me evocan a cómo almacenaba en mi niñez tazos Pókemon en latas de galletas.
En las cajas de galletas se guardan objetos relevantes para el diario vivir, como las agujas, pero también objetos de apego, como juguetes de cierta temporalidad e inclusive cartas y notas.
Las cajas de galletas nos remiten a pasados de nuestras abuelas o madres, pero también nos transportan a la actualidad porque, al igual que en el pasado, cumplen un rol útil almacenando objetos cotidianos.
Las cajas de galletas tienen doble vida: primero como contenedoras de galletas, luego como cajas de costura, botones y cualquier cosa pequeña que se puede perder.
Me encantan las cajas de galletas antiguas y cómo sus diseños cobran vida. Me transporta a mi abuela que conservó muy bien algunas que tenemos de colección familiar.