Horno de Cancagua

Objeto utilitario de piedra, de forma semi circular. Consta de dos partes, una base o soporte con tres topes, sobre esta un cuerpo cóncavo con una abertura semi circular, que emula la forma exterior. En la parte superior una superficie lisa con un agujero circular, que sirve como ducto de escape del humo.

Durante más de sesenta años, don Arnoldo Zúñiga Huirimilla talló piedra Cancagua en Yuste, cerca de Ancud, en Chiloé. Esta piedra volcánica de composición arenosa, extraída de la Península de Lacuy, se ha usado por generaciones para hacer hornos, ladrillos y figurillas.

Don Arnoldo lo hizo durante toda su vida, y se convirtió en una figura central de su comunidad indígena. Transmitió también este oficio, hoy en vías de extensión, a sus hijos Francisco y Juvenal, quienes fabricaron este horno en diciembre de 2024, semanas antes de que su padre falleciera.

¿Conoces algún oficio tradicional que esté desapareciendo? ¿Hay algún saber o habilidad que hayas aprendido de un familiar y que valores especialmente?

Responder
  1. Magdalena Derosas

    Cuando éramos chicas, mi papá siempre fue quien más cocinaba en la casa. En un período en que estuvo cesante, empezó a dedicarle todavía más tiempo: hacía pastas caseras, salsa de tomate desde cero y un risotto que hasta hoy no me queda tan rico como a él. También trató, sin mucho éxito, de enseñarnos a cocinar a mi hermana y a mí. Más que las recetas, el saber que más valoro haber aprendido de él es entender la cocina como un lugar de encuentro y cariño: ahí hacíamos las tareas, desayunábamos antes de ir al colegio y conversábamos de todo. Son conocimientos cotidianos, pero muy importantes, porque también enseñan una forma de cuidar a los demás.

  2. Mariol Mansilla

    Me recuerda cuando tenía esta estufa en mi casa y la usaba para secar los pañales de mis hijos.

Comparte tu historia, un recuerdo, una emoción o una experiencia relacionada con este objeto.