Vendedor de pavos

Fotografía en blanco y negro. En el centro de la imagen, un niño de unos diez o doce años camina por la vereda cargando un gran racimo de pavos vivos o recién faenados, sujetos de las patas, que cuelgan desde sus brazos hasta casi el suelo. Viste jersey oscuro con cuello blanco y mira hacia abajo con una sonrisa leve, como concentrado en el esfuerzo. Detrás de él, la calle muestra una ciudad en movimiento: un automóvil de época, una carreta tirada por caballos, edificios de fachada continua con arcos. En el borde izquierdo se asoma la figura borrosa de un adulto.

La mañana en que sacaron esta fotografía, este niño no iba a la escuela, sino al mercado. Cargaba pavos vivos por las calles de Lota, una ciudad marcada por el carbón, el trabajo duro y la necesidad de sobrevivir a diario.

En el Chile de los años setenta, el trabajo infantil era parte cotidiana de la economía popular. Cientos de niños y niñas ayudaban a sostener a sus familias: vendían en ferias, cargaban mercadería, trabajaban como lustrabotas o acompañaban a sus padres en minas, puertos y fábricas. Para muchos hogares, el aporte infantil no era una excepción, sino una necesidad.

¿Tuviste que trabajar o ayudar económicamente en tu casa cuando eras niño o niña? ¿Cómo lo recuerdas? ¿Hay algo que hiciste de pequeño que hoy te parece demasiado para un niño, pero que en ese momento te parecía normal?

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